Llegamos a la isla en un vuelo directo de la Tap desde Oporto, un vuelo, cómodo y rápido de 1h 45 min.
La isla ofrece un clima templado todo el año unos 22º en invierno y 25º en verano, por lo que es un destino muy socorrido, tanto para escapar del frio del invierno, como del excesivo calor del verano.
Un detalle importante a tener en cuenta si visitas esta isla, es las grandes pendientes que tiene, y el maravilloso paisaje natural que te invita a recorrer la isla a través de sus
«levadas»(del portugués levar, «llevar») es un canal de irrigación o acueducto de
la isla de Madeira en el Océano Atlántico (Portugal).
Por lo que ir provisto de calzado cómodo para hacer una de estas rutas, es muy recomendable.

 

Ruta por la levada desde el jardín Botánico a O Monte.
Madeira tiene buenos resorts con piscina e incluso con acceso que facilitan el baño directo en el mar, pero no dispone de playas. Para ello, es necesario coger el ferry que te lleva a Porto Santo, dónde la playa es de arena blanca.
Praia de Porto Santo

Son múltiples las opciones de excursión que se pueden hacer en esta bonita isla.

Si te gusta la naturaleza es el lugar ideal, una de las cosas que se pueden visitar es el jardín botánico y el jardín tropical, situados en dos puntos altos de Funchal, desde los cuales, se pueden contemplar unas hermosas vistas, además de conocer unas bonitas especies florales.
Jardín Tropical
Jardín Botánico
Nos alojamos en el hotel Choupana Hills Resort. Un hotel diferente basado en un alojamiento en bungalós de lujo ubicados entre la naturaleza con estupendas vistas sobre Funchal. Dispone se servicio de bus entre el centro de Funchal y el hotel, con varias frecuencias durante el día.

Choupana Hills Resort (vista del restaurante desde la piscina)

 

Habitación del Choupana Hills

 

Piscina exterior del Choupana Hills
Desde este se puede hacer una levada, que te lleva hasta O Monte, donde está el
jardín tropical. El recorrido te lleva una hora a pie, en  O Monte están Os Carreiros, los que te pueden bajar en un descenso muy divertido por la inclinación de de sus calles, bajar en estos cestos es toda una experiencia, derrapando en cada curva y tirando de unas cuerdas para dirigirte y frenarte con las suelas de sus zapatos, ya preparadas para ello.

 

Bajada en Os Carreiros
El recorrido termina desde un lugar en el cual tienes taxis
esperándote pero puedes bajar a pie hasta el centro de Funchal, aunque la
distancia parece larga, es todo cuesta abajo, así que se hace bien.
Otra opción para bajar desde O Monte a Funchal es a través del teleférico, desde el cual se pueden observar unas estupendas vistas de la isla.

 

Teleférico en Madeira
Una vez ya en el centro de Funchal, es recomendable ir a la Rua de Santa Maria en la zona vellha, dónde se agrupan toda la restauración con sus típicas terrazas adornadas con flores y dónde todas las puertas de los locales son auténticas obras de arte, algunas curiosamente decoradas con pinturas y otras con esculturas. Una de las mejores galerías de arte al aire libre.
La Zona Velha es el lugar donde se unen la mayoría de artistas de la isla
Zona Vellha
Puertas decoradas en la zona Vellha
Gracias a ello , la zona Velha de Funchal es una de las más
turísticas de la ciudad, atrayendo cada día a un gran número de visitantes
llamados por el color de las casas.
Al final de esta zona nos encontramos con el fuerte, hoy en día el fuerte acoge en su interior un museo con exposiciones permanentes y temporales y un excelente restaurante con terraza en esta ubicación privilegiada. Bajo el amparo del museo de Arte Contemporáneo se dan cita diversas y variadas actividades culturales durante todo el año.
Fuerte e Santiago (Funchal)
Otro lugar a estacar en la visita a Funchal es el mercado de Lavradores, situado en pleno centro del casco antiguo de Funchal. Desde que se cruza la puerta de entrada el alboroto está presente y no para durante toda la visita. Vendedores y compradores, isleños y turistas. El mercado está lleno de frutas exóticas con una gran variedad de maracuyás y la flor del paraíso , la más típica de la isla.
Mercado Lavradores
La gastronomía es otro punto fuerte de la isla. Uno no puede irse sin probar o Bolo do caco. Un producto absolutamente típico. Tanto, que existen puestos dispersos por todas las calles de la ciudad en la que se venden sobre la marcha a precios muy baratos. Se trata de una especie de pan (como un mollete) que calientan, abren por la mitad y le untan aquello que se le pida. Lo más normal es que vaya acompañado por mantequilla de ajo. Suelen aparecer en todas las cartas de los restaurantes y se pide de primer plato para ir abriendo boca.
Bolo do Caco
Polenta Frita
y la polenta frita. Existen varios tipos de polenta que se pueden encontrar en diversos lugares del mundo. En Madeira la más típica es la amarilla, que procede del maíz y que está para chuparse los dedos. Servidos parecen, tan sólo estéticamente, patatas fritas gigantes, sin embargo nada tiene que ver con eso. Para acompañar pescados o
carnes están deliciosas.
A lo largo de la costa se encuentran ubicados todos los hoteles con piscinas que terminan en el mar, dándote la posibilidad de bañarte en el mar mediante accesos desde los hoteles, como los Pestana, el Vidamar, el Melia Mare.
Para los que buscan un estilo vanguardista ubicándose en pleno centro de Funchal, de
reciente inauguración está el Hotel The Vine. Este hotel dispone de una estupenda terraza en la azotea, con piscina, de libre acceso por las noches para tomarte un
acopa. mientras contemplas todo Funchal iluminado.(sorprende debido a alta población de este)
Desde la terraza del hotel The Vine
Durante el mes de Junio tiene lugar en Funchal el Festival del Atlántico, en el que
cada sábado realizan un espectáculo de pirotecnia acompañado con música, se
trata de un concurso del cual saldrá elegido el espectáculo que se llevará  acabo el día de Fin de Año en la isla, se ha convertido el mayor espectáculo de fuegos artificiales del mundo, merece la pena verlo.
Fuegos artificiales en el puerto.
Pero la isla de Madeira no es sólo Funchal , en la isla se encuentran rutas en la naturaleza con impresionantes vistas sobre acantilados y carreteras al borde del mar, así como pueblecitos con encanto como el de Santana, pero de estas rutas hablaremos en la segunda parte de este post.

Mirador de cristal de Cabo Girao
Desde el mirador de Cabo Girao
Silvia Cruces Lago

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