A media tarde nos dirigimos de
regreso a Kayseri para tomar nuestro vuelo a Estambul y reunirnos con el resto
del grupo que se nos unía en ese momento. A la alegría de verles se sumó el
tremendo desconcierto que causa el densísimo tráfico de Estambul aunque no sea
la primera visita a la ciudad. De camino al hotel hicimos una visita panorámica
que nos permitió contemplar las mezquitas iluminadas, el ambiente de
Sultanhamet y el constante goteo de personas yendo y viniendo. Bienvenidos a
Estambul!

    Una imagen de la Mezquita Azul de noche

    Patio interior de la Mezquita Azul.

El primer día visitamos la 13th
Istanbul Biennial de Arte Contemporáneo, una de las más prestigiosas a nivel
internacional junto con Venecia, Sao Paulo y Sydney, y que este año tiene como
lema «Mamá, soy un bárbaro?» . La muestra nos llevó al recinto
Antrepo 3, ubicado en los antiguos edificios del puerto, en el muelle de
cruceros. Tras recorrer  la muy
interesante exposición, nos acercamos al vecino Istanbul Modern donde vimos la
estupenda colección de artistas turcos contemporáneos.

Echamos a andar en
dirección a la Torre Gálata, por empinadas calles empredradas hasta llegar a la
Istiklal Caddesi, una avenida peatonal centro del Estambul moderno y
cosmopolita en el que las franquicias internacionales conviven con los
edificios clásicos, los palacetes sedes de embajadas, los antiguos pasajes
comerciales y las iglesias. Nos dirigimos hacia el Restaurante Meze by Lemon Tree , situado frente al
mítico Hotel Pera Palace donde se alojaron desde Agatha Christie hasta Mata
Hari. El menú degustación fue espectacular y la atención exquisita. Un lujazo
adecuado a todos los presupuestos.

                       Torre Galata

             Istiklal Caddesi

                     Cicek Pasagi en Istiklal Caddesi


    Patio de la iglesia de San Antonio de Padua

Subimos hasta la Plaza Taksim,
visitando las otras tres sedes de la Biennal (Galata Greek School, Arter y Salt
Beyoglu)  y tomamos el tranvía histórico
de regreso al inicio de la calle. Para nuestra gran suerte, adosado a nuestro
tranvía apareció un vagón-orquesta donde un grupo amenizaba nuestro trayecto y
también hacía bailar a su paso a los peatones que recorrían la calle. Fue
realmente divertido!
Cruzamos el puente Gálata ya al
anochecer, con sus restaurantes de pescado bajo el puente trabajando a buen
ritmo, camino de Laleli donde se encontraba nuestro hotel.
Nuestro segundo día en la ciudad
fue muy intenso. Visitamos primeramente el Hipódromo, con su Columna y
Obelisco, así como la Fuente del Kaiser Guillermo.

    Obelisco en el Hipódromo

Seguimos con  la Mezquita Azul, impresionante con sus
cúpulas, su decoración de azulejos, sus lámparas y su ambiente de recogimiento
total. De allí nos fuimos al Palacio de Topkapi, situado a orillas del mar, con
unos inmensos jardines, la pequeña iglesia de Hagia Irene  y cuatro patios que se destinaban a diversos
usos,  en los que pudimos visitar la Sala
de Relojes, la impactante Sala de Armas, la Sala de Reliquias y el Tesoro, con
joyas de incalculable valor como el Diamante de Cuchara (el segundo más grande
del mundo) y la Daga de Topkapi, cuajada de esmeraldas, rubíes y perlas.

    Interior de la Mezquita Azul


     Tercer patio del Palacio de Topkapi 

     Pabellón de las circuncisiones en el Palacio de Topkapi

    Mirador sobre el Bósforo en el Palacio de Topkapi

Todavía impactados seguimos por
una callejuela repleta de yalis (casas tradicionales de madera) hacia Santa
Sofía. Qué decir de ella! Quince siglos de grandiosidad ante nosotros… La
planta baja, convertida en museo, y la planta superior repleta de mosaicos
bizantinos nos dejaron  sin habla.

   Santa Sofia desde la explanada de Sultanahmet

   Interior de Santa Sofia

    Mosaicos en la planta superior

Ya en
el exterior, disfrutamos del ambiente de la explanada con sus fuentes y los
antiguos Baños de Roxelana de camino hacia Yerebatan Sarayi, o Cisterna Basílica.
Se trata de un antiguo depósito de agua que abastecía a la ciudad, hoy en día
se conserva parte de ella en un espacio surcado por columnas en cuya base están
talladas las cabezas de Medusa. La música y la luz tenue generan un ambiente
relajado y místico a la vez.

Almorzamos en Panoramic , un restaurante panorámico
desde donde pudimos divisar la ciudad en 360º, y terminamos la tarde en el Gran
Bazar, un laberinto de calles lleno de color y bullicio que hace perder la
cabeza a los amantes de las compras y el regateo. Cuando salimos, ya el sol
caía y los sonidos de la llamada a la oración guiaron nuestro camino al hotel.

    Puerta número 1 del Gran Bazar


                      Interior del Gran Bazar

Algo más descansados afrontamos
una nueva jornada en la ciudad, contagiados ya de la magia y el encanto de la
urbe y su gente. A primera hora visitamos el Bazar Egipcio o de las Especias,
un auténtico placer para los sentidos. Tés, especias, jabones, delicias turcas
(típicos dulces a base de miel, fruta y frutos secos) delicatessen de todo
tipo, ropa, souvenirs, difícil elegir… Al salir, cargados de bolsas,
visitamos la Mezquita Nueva que se halla justo al lado de la puerta principal
del Bazar.

Embarcamos en Eminönu en un barco
tradicional de madera que nos llevó a lo largo del Cuerno de Oro hasta divisar
el Mar Negro, un paseo delicioso que nos permitió ver ambas orillas cuajadas de
palacetes, colegios,  hoteles,
restaurantes  y mansiones que disfrutan
de la proximidad al Bósforo y las vistas increíbles de la ciudad.

   El grupo de viajeros disfrutando de un crucero por el Bósforo

     Casas de madera a las orillas del Bósforo

    Ciragan Palace

Almorzamos en
un restaurante de pescado, Alimento ,
en la zona de Tarabya, conocida por sus tratamientos termales desde principios
de siglo. Desde allí, tomamos un autobús para trasladarnos al Palacio de
Beylerbeyi o Palacio de Verano, de estilo francés y perfectamente conservado,
con su harén y sus salas de recepciones repletas de obras de arte, así como
unos agradables jardines junto al Bósforo.

   Jardines del Palacio de Beylerbeyi

    Exterior del Palacio de Beylerbeyi

Regresamos al centro, pasando por la
nueva zona de negocios de Levent con sus rascacielos y sus centros comerciales.
Terminamos la tarde en el barrio pesquero de Ortaköy, con su mezquita al borde
del agua (actualmente en plena restauración de su fachada) y sus callecitas
estrechas repletas de tiendas y cafés.

Para nuestro último día
reservamos la visita a San Salvador de Chora, con sus preciosos mosaicos y
frescos bizantinos, pasando por las Murallas de la antigua Constantinopla y la
Mezquita de Eyüp. Continuamos con la Mezquita de Solimán el Magnífico, obra
cumbre de Sinán, que domina la ciudad desde su situación privilegiada.

    San Salvador de Chora

    Cúpula interior de San Salvador de Chora

    Interior de San Salvador de Chora.

    Vista exterior de la Mezquita de Solimán el Magnífico


    Interior de la Mezquita de Solimán el Magnífico

Tras la tarde destinada a las
últimas compras y a recorrer aquellos lugares que más nos habían impactado, nos
dirigimos a la Sala Kervansaray, una
sala de fiestas que ofrece música en directo y un espectáculo de danza del
vientre y baile masculino de primer nivel. Entre las bailarinas cuenta con
Asena, considerada hoy por hoy la mejor en su especialidad.  Al espectáculo siguió un showman que nos hizo
cantar a los asistentes canciones tradicionales de cada uno de los países de
origen, creando lazos entre todos y pasando una velada realmente agradable.
Regresamos a casa al día
siguiente, con la sensación de haber disfrutado al máximo de nuestro viaje y
con un pensamiento unánime por lo maravilloso del país, de su cultura, y sobre
todo de su gente :  Volveremos!!!    

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