Un ambiente de misterio y leyenda se respira en cada uno de los rincones de la Bretaña Francesa, quizá por la influencia de su riquísima herencia celta. Así, los menhires, los dólmenes, ermitas y cruceros se convertirán en los compañeros de viaje de aquellos visitantes que quieran adentrarse en sus hermosos pueblecitos o contemplar su paisaje teñido por el verde de las montañas y el azul intenso del mar.

                                                  
                                                 Dinan al norte de  la Bretaña.

                                       

                                         Le Mont Saint Michel ( rodeado por el Mar)

                                               Le Mont Saint Michel (con la marea baja)

De la mano de  Véronique Calvez (Directora de la Alliance Française de Vigo) nacida en Rennes conocimos esta impactante  región, alter ego celta de Galicia.

                              Véronique Calvez en el MARCO de Vigo (durante la charla)

Los misterios de las imponentes piedras monumentales de Bretaña no tienen nada que envidiarle a Stonehenge en Inglaterra, pero la región ofrece oportunidades de exploración más numerosas en legados, leyendas y, desde luego, en comidas y vinos. El paisaje está salpicado de menhires (es decir, “piedras largas”), hitos de piedras (montículos de piedras ásperas), dólmenes (estructuras de losas verticales con piedras cimeras), túmulos (montecillos con que se cubrían las sepulturas) y alineamientos de megalitos colocados deliberadamente que se extienden en columnas por más de 914 metros y que a veces culminan en círculos de piedra. Dicen las leyendas que esta fila de menhires son un ejercito convertido en piedra.

Menhires.

Viajar a la Bretaña nos permite tener una perspectiva del pasado y comprobar por nosotros mismos cuales fueron los pilares de la sociedad.

                                                      
                                     «Josellin» Un pueblo de cuento en la Bretaña.

Si hay una región europea anclada en su pasado místico y legendario esa es Bretaña. En el noroeste de Francia, muy cerca de la bellísima Punta del Raz en el Finisterre galo, surge un mundo mágico y envolvente repleto de hadas, duendes y gigantes con una leyenda eterna: la del Rey Arturo, acompañado por los caballeros de la Mesa Redonda, y su inseparable Merlín.


Punta del Raz en el Finisterre galo.


El mar nunca está lejos y se pueden conseguir con facilidad excursiones marítimas a las islas cercanas que solían ser parte de la llanura costera. La ciudad de Brest celebra un festival marítimo internacional cada cuatro años, que atrae a casi 2.000 veleros tradicionales y 700.000 visitantes. Los muelles están flanqueados por exhibiciones sobre diferentes tradiciones marítimas y cada día concluye con desfiles de botes y fuegos artificiales. 

  
                                                                 Brest

                                                         
                                                       Festival marítimo en Brest

La marea baja descubre conchas refulgentes de ostras y atrae a la gente, que viene con baldes para llevarse tanto como pueden antes del regreso de la marea. El mar es verdaderamente la fuente de grandes deleites culinarios, una especialidad bretona: crepés de trigo sarraceno (La Galette) con el sabroso relleno de su preferencia, acompañados de un vaso de sidra local.


Imagen de mariscadoras en la Bretaña.

Típico plato Breton «La galette»

Este destino tendremos la oportunidad de conocerlo y vivirlo en primera persona con el viaje en grupo del club de viajeros Onlyou, saliendo el 29 de Junio desde Vigo.
El viaje recorrerá Normandía, La Bretaña y los Castillos del Loira.
Para más información: Información del Viaje
Y como una imagen vale mas que mil palabras en este vídeo podréis apreciar la belleza de Bretaña.

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