En este post recogemos la experiencia vivida por nuestro «Club de Viajeros Onlyou» en el reciente viaje en grupo a Los Emiratos Arabes.

 

Llegamos a Dubai coincidiendo con la celebración del 41 Aniversario de la creación de los Emiratos Árabes Unidos (2 de Diciembre de 1971), por lo que pudimos comprobar el fervor patriótico de los habitantes locales. La ciudad estaba engalanada para la ocasión y numerosos eventos conmemoraban la cita histórica.

Lo primero que llama la atención de Dubai son las dimensiones, tanto de la ciudad en sí como de los edificios, los parques, las avenidas. Todo es grande, muy grande, el más grande del mundo… Los emiratos tienen a gala ser los creadores de espacios únicos , referentes del lujo a nivel mundial, y parecen estar en constante competición por seguir construyendo obras faraónicas en este oasis que emerge en mitad del desierto.
Comenzamos la visita por la parte moderna de la ciudad desde la Sheik Zayed Road, donde se concentra la actividad económica y financiera de Dubai con rascacielos repletos de oficinas de compañías multinacionales.
Desde allí nos trasladamos a la zona de playa de Jumeirah, donde pudimos disfrutar de la visita al icónico hotel en forma de vela Burj Al Arab, en cuyo restaurante panorámico del piso 27 “Al Muntara” almorzamos divisando unas vistas espectaculares.

Entrada al Burj Al Arab.

Muy cerca de ellos, el centro comercial Madinat Jumeirah, sin duda el más bonito de la ciudad con su arquitectura tradicional incluyendo torres de viento utilizadas tradicionalmente como método de ventilación de los edificios. Dentro del complejo encontramos hoteles, tiendas y restaurantes comunicados por canales navegables por los que nos desplazamos en una típica embarcación local llamada “abra”, siempre rodeados de una vegetación exuberante.

Imagen del centro comercial Madinat Jumeirah.

En la zona de la Marina veremos el puerto deportivo rodeado de rascacielos, con una zona peatonal muy agradable al borde del Creek, la cala que divide en dos partes la ciudad y que podemos recorrer en un agradable paseo a bordo de un “dhow”, barcaza tradicional usada aún hoy en día para transporte de mercancías entre los países del Golfo.

Imagen de un Doha (embarcación típica) por el Creek

Continuamos visitando el Mall of the Emirates, el mayor centro comercial del mundo que cuenta entre otras con una pista de esquí cubierta, y el Dubai Mall con su enorme acuario. Ambos concentran las firmas de alta costura más reconocidas a nivel mundial, así como tiendas de joyería, complementos, electrónica, restaurantes y todo lo que podamos imaginar. Dubai está repleta de centros comerciales, donde se hace mucha vida sobre todo en los meses más calurosos del verano donde se llega a alcanzar los 48º de temperatura exterior. Por norma, el aire acondicionado en el interior de los locales suele estar excesivamente alto. Algunos centros comerciales rinden homenaje a otras culturas, como el Wadi (Grecia y Egipto) o el Burjuman (India y China).

Imagen dentro del Mall of the Emirates.

 Imagenes dentro del acuario del Dubai Mall



Al lado del Dubai Mall encontramos el edificio Burj Khalifa, el más alto del mundo con sus 852 metros de altura, y subimos al observatorio del piso 124 desde el que se divisa toda la ciudad. A sus pies, cada tarde podemos disfrutar del espectáculo de las fuentes que bailan al son de la música, el más grande incluso por delante del Bellagio de Las Vegas.

Imagen del Burj Khalifa


Vistas desde el Burj Khalifa

La isla artificial “The Palm Jumeirah” está repleta de chalets y torres de apartamentos de lujo, albergando en su extremo norte el Hotel Atlantis The Palm con su Acuario que recrea el ambiente de la ciudad sumergida de Atlantis. Existen otras 2 palmeras en construcción en las zonas de Deira y Jebel Ali, así como la isla del Mundo cuyas obras han sido paralizadas por cuestiones técnicas y económicas.
A pocos kilómetros de la ciudad, el paisaje cambia por completo y entramos en el desierto. Subimos nuestra adrenalina con un recorrido en 4×4 a través de las dunas, visitamos una granja de camellos y finalmente disfrutamos de una velada en una típica jaima bereber. Además de tatuarnos con henna, pasear en camello y deslizarnos sobre la arena haciendo “sandboarding”, fuimos sorprendidos con un espectáculo de danza tradicional masculina y también con una bailarina de danza del vientre.

La zona más tradicional de Dubai, Bastakiya, nos transporta años atrás al instante de cruzar en abra a la otra orilla rodeados de viejos cargueros que continuan operando.
Allí podemos visitar el Zoco del Oro, con piezas de incalculable valor, y el Zoco de las Especias donde encontraremos todo tipo de condimentos e infusiones.

Curiosa máquina expendedora de lingotes de oro y joyas.

El Museo de Dubai hace un repaso a la historia del Emirato, desde sus orígenes como buscadores de perlas y nómadas del desierto, en una construcción tradicional con galerías subterráneas donde se recrean escenas cotidianas.
De camino a Abu Dhabi se puede ver el Puerto de Jebel Ali y las plantas desalinizadoras que permiten el enorme gasto en riego diario. La capital de los Emiratos, a pesar de ser más rica que Dubai, no está todavía tan enfocada al turismo aunque se está construyendo ya a buen ritmo para que así sea. Destaca la impresionante Mezquita, de mármol blanco y oro, con numerosas cúpulas de distintos tamaños y decorada en su interior con inscripciones de los 99 nombres de Alá, tapices, lámparas de Swaroski y columnas de madreperla.

La zona de playa de la Corniche, con sus sectores públicos y privados, es muy agradable tanto para pasear como para el baño ya que su arena es fina y blanca y el agua turquesa. Numerosos restaurantes y cafés la convierten también en zona de ocio muy frecuentada. Frente a ella, la Marina, donde encontramos el puerto deportivo y el mayor centro comercial del Emirato, con un restaurante panorámico en su torre central.

Muy cerca, disfrutamos de la vista del impresionante hotel Emirates Palace, el más claro exponente del lujo exclusivo y refinado de la ciudad rodeado de unos magníficos jardines.

Entrada principal al Emirates Palace.

Entrada a uno de los modernos hoteles de este Emirato.

La ciudad está rodeada de islas, algunas de ellas privadas y otras de acceso permitido como la de Saadiyat, un pequeño paraíso donde además de hoteles de lujo como el Saint Regis y el Park Hyatt, se han construido un campo de golf, un museo de arte contemporáneo, y han comenzado las obras de lo que serán las atracciones estrella a nivel cultural : el Museo Louvre Abu Dhabi (apertura prevista 2015) y el Guggenheim Museum (2018) así como el Zayed National Museum.
A 20 minutos del centro, se encuentra la Isla de Yas donde los aficionados al motor vivimos una jornada inolvidable visitando el Circuito de Formula 1 y el complejo Ferrari World con todo tipo de atracciones y exposiciones relacionadas con la marca.
Sin duda, un viaje inolvidable en el que se entremezclan el lujo más exquisito con la tradición bereber, y que ofrece alternativas para todos los gustos.


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