Las Montañas Rocosas o las Rockies como las llaman los lugareños son sin duda uno de los atractivos de Canada, sobre todo para los amantes de la naturaleza.
En nuestro viaje , uno de los días que recorrimos esta basta región, amaneció prácticamente despejado, un claro día de finales de Junio. Solo algunas nubes rompían el uniforme azul del cielo. Nada mas salir de Banff, encantador pueblo que da nombre a uno de los Parques Nacionales mas conocidos, nos sumergimos en plena naturaleza . Todo está perfectamente cuidado y ordenado y no nos cansamos de hacer fotos . Que bonitas nos quedan ¡  Es que mires para donde mires …¡ decían mis compañeros de viaje.  Mientras escuchaba el sonido de los obturadores de las cámaras , bordeamos ríos,  preciosos lagos de aguas esmeralda rodeados de pinos de Canadá ó arces , todos iguales, del mismo tamaño,  con todas sus hojas verdes y siempre las montañas detrás.
En toda esta región es relativamente fácil ver distintas especies de animales , pero la que mas llama la atención son los osos. Nosotros pinchábamos a Tim constantemente diciéndole que queríamos ver osos . Tim era nuestro chófer , fantástico, siempre alegre y colaborador , se ganó enseguida nuestro aprecio. Pero obtuvo nuestro particular diploma cuando sus alegres ojillos divisaron un oso negro a orillas de la carretera y detuvo el autobús para que pudiéramos hacer fotos.
Continuamos nuestra marcha , mas contentos sin cabe, por haber podido ver y fotografiar los osos en plena naturaleza y noté como a Tim le bajó la presión . Relajado y alegre , seguía conduciendo cuando al poco tiempo vimos otro oso , pero este era pardo, mas grande y difícil de ver. Después de hacer nuestras fotos no tuvimos mas remedio que felicitarle . El entendía algo de español porque hacia sus vacaciones en Mexico habitualmente.
El espectáculo de paisajes impresionantes duró todo el día pero cambió cuando llegamos por la carretera 93, al Glaciar de Athabasca,  uno de los brazos del Campo de Hielo de Columbia . Allí está el centro de interpretación , situado en la base del glaciar , dotado de tiendas, restaurante, etc. Desde allí se puede hacer una visita en un autobús especial , dotado de unas enormes ruedas, llamado “Snow Coach” , capaz de andar sobre el glaciar y superar pendientes del 38%.
Nuestra guía nos da una explicación sobre los Glaciares mientras recorremos la superficie helada en nuestro especial vehículo , que al poco tiempo se detuvo y pudimos bajar . Era una sensación agradable caminar en medio de la  helada superficie blanca y bien protegidos del frío porque la temperatura había caído unos cuantos grados . Nos hacemos fotos al lado de la bandera canadiense y tocamos con las manos el hielo. Fue una fantástica experiencia.
De regreso a Banff  disfrutamos  otra vez del paisaje , parando en varios lagos. Todos eran diferentes, pero el que mas nos impresionó fue el lago Peyto. El mirador construido en una zona alta del lago ofrece una vista inigualable que hacía que permaneciéramos mudos contemplándolo , pasándonos enseguida el tiempo que nuestra guía nos había dado. Volvimos felices a nuestro hotel en Banff recordando las bonitas imágenes de este paisaje increíble de las Rocosas Canadienses .     
 
    


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