Este
pueblo es conocido en los Países Bajos como la “Venecia del Norte”, el
pintoresco Giethoorn, es un pueblo donde no encontrarás ni una sola carretera.
En cambio, más de cuatro kilómetros de canales atraviesan esta aldea rural.
Primero
fue poblado por monjes franciscanos en el siglo XIII, Giethoorn sirvió
inicialmente como parte de una gran reserva natural. Los canales, que los
monjes habían cavado para transportar la turba, tienen solo un metro
de profundidad.
En
la actualidad, Giethoorn alberga menos de 3.000 personas, la mayoría de las
cuales residen en islas privadas. El sonido más fuerte que puedes escuchar en
esta villa, de acuerdo con el turismo del pueblo, es el sonido típico que
emiten los patos.
El
principal medio de transporte esta basado en moverse a través de
los canales, mediante canoas, kayaks o barcos. Incluso el cartero utiliza
un pequeño barco para entregar el correo a los vecinos.
Las embarcaciones
típicas similares a las góndolas se llaman “punter”, y son impulsadas por
unos largos palos llamados “punterboom” al estilo de las góndolas
venecianas.
Todos
los canales que forman la red son bastante estrechos; también
existen muchos puentes de madera para poder cruzarlos. La
mayoría fueron construidos por los propios vecinos para poder comunicar
sus casas con las calles adyacentes.
Proliferan numerosas
rutas para poder practicar el ciclismo y el senderismo, y estas rutas
de agua que se congelan fácilmente en los fríos inviernos, sirven para patinar
sobre hielo.
Lo
mejor que se puede hacer en Giethoorn es “relajarse y admirar los canales”.
También puedes alquilar una pelota inflable gigante y meterte dentro para
“caminar” por todos los canales de agua.
¿conocías este pueblo?
Un destino muy atractivo, donde podrás desconecta y disfrutar de unos días de tranquilidad.
Fuente: Rolloid.
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